Pruebas de aliento con hidrógeno y metano, realizadas en nuestro estudio en Boca Raton, con resultados revisados por nuestro equipo clínico.
El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) está entre las explicaciones más comunes, y con más frecuencia subdiagnosticadas, de los síntomas digestivos crónicos. La prueba de aliento es el estándar no invasivo para detectarlo, y el patrón de los resultados importa tanto como los números en sí.
El intestino delgado está diseñado para ser relativamente estéril. Cuando las bacterias migran desde el colon hacia arriba, el resultado es la fermentación de carbohidratos antes de que puedan absorberse correctamente. El gas producido es detectable en el aire exhalado.
La producción de metano se clasifica como Sobrecrecimiento de Metanógenos Intestinales (IMO) según las guías de Roma IV. La distinción respecto al SIBO con predominio de hidrógeno es clínicamente relevante: responden a intervenciones diferentes y se manejan de forma distinta.
Si sus síntomas siguen a alimentos específicos en lugar de a cualquier comida, un panel de malabsorción de carbohidratos dirigido para lactosa, fructosa, o sacarosa puede ser un punto de partida más preciso que una prueba general de SIBO.
Pacientes con distensión, gases, malestar abdominal, hábitos intestinales irregulares, o síntomas que empeoran después de comer, particularmente con comidas ricas en carbohidratos. También indicada cuando un diagnóstico previo de SII no ha sido explicado por una evaluación estructural, o con antecedentes de cirugía intestinal, trastornos de motilidad, o uso prolongado de antibióticos o IBP.